UN RINCON DE LA SELVA EN LIMA |
| La exuberancia del monte y la simpleza de su
comida pueden parecer contradictorias. Sin embargo, en el fondo no es así . En la selva
hay un solo ritmo, una sola armonía que lo envuelve todo. La comida selvática es parte
fundamental de esa integración entre naturaleza y ser humano un juane de yuca o de arroz
envuelto en hojas de bijao o unos palmitos finamente cortados con su trozo de cecina mas,
compendian con toda fe esa simbiosis. Hay, por ejemplo, especialidades que tienen que ver con las riberas de los grandes ríos, como el caldo de sarapatera, que es una tortuga de rio bien hervida en trozos; el cebiche de charapa (tortuga); que diremos del chicharrón de lagarto o de paiche pango cocinado en olla con plátano picado. Y el Inchi Capi, es decir, gallina cocinada primero en agua y luego en guiso de maní y maíz tostado; el tacacho, literalmente construido sobre la base de platanos a la brasa y mezclado soberanamente con chicharrones triturados y cebolla picadita. O el apichado de San Martín, léase carne de gallina de monte con yuca y maní; o la farosa , hecha sobre la base de fariña húmeda y frita con cebolla y huevo picado. Como buenos exploradores digamos que la selva y su embrujo nunca duermen. de ella y de sus secretos siempre tendremos mas de una nueva creación culinaria. Y el restaurant maquisapa esta presto a satisfacer sus gustos culinarios de nuestra amazonia. |
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